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jueves, 19 de enero de 2012

La mujer pantera




Si durante los años 30 los monstruos de la Universal, como Drácula, el monstruo de Frankenstein o la momia, acapararon casi toda la atención en lo relativo a cine de terror, en los años 40 fueron las películas de la productora RKO (Radio-Keith-Orpheum), producidas por Val Lewton, las que sentaron las nuevas bases de un género que ya, a principios de los 40, había gastado la fórmula inicial de su éxito en suelo norteamericano; prueba de ello el que las películas de monstruos fuesen disminuyendo, inevitablemente, su capacidad de atemorizar y de sorprender al espectador hasta acabar en la autoparodia como única vía de escape posible a la degeneración más absoluta.

Hablar de "La mujer pantera" es hablar de una de las mejores películas del cine de terror de la historia; una película que es un buen ejemplo de en lo que se convertiría, en parte, el género, dejando atrás a los monstruos como única materialización de los terrores más básicos para dar más importancia a un terror basado en el miedo ante lo desconocido, ante lo que se oculta en la oscuridad o, incluso, en el interior de uno mismo. Un miedo más basado en lo sugerido que en lo explícito.

En otro orden de cosas, aunque por el título muchos piensen que el argumento gira en torno a una mujer que se transforma en pantera y ataca a la gente, o de una mujer que se cree un felino (y también ataca a la gente), es necesario decir que esto no es así; al menos, no literalmente.


Ficha técnica:

Título: La mujer pantera

Título original: Cat People

Año: 1942

Duración: 73 min.

País: Estados Unidos

Director: Jacques Tourneur

Guión: DeWitt Bodeen

Música: Roy Webb

Fotografía: Nicholas Musuraca (B&W)

Reparto: Simone Simon, Kent Smith, Tom Conway, Jane Randolph, Jack Holt, Alan Napier, Elizabeth Dunne, Mary Halsey

Productora: RKO. Productor: Val Lewton

Género: Terror. / Romance. Serie B.



La historia comienza en el otoño de 1942, en un zoológico de Nueva York en donde, casualmente, se conocen dos jóvenes: Irena Dubrovna (Simone Simon), una imigrante de origen serbio, y Oliver Reed (Smith), un ingeniero. Ambos se enamoran a primera vista y, poco tiempo después, se casan. Todo parecía ir bien hasta que, tras la boda, Irena se niega a mantener relaciones sexuales con su esposo. Sus motivos son, cuanto menos, propios de una persona que delira, ya que ésta afirma provenir de una tribu maldita de Serbia cuyos integrantes femeninos se transforman en panteras cuando son besadas, abrazadas, o, simplemente, cuando sienten celos. El hecho de que Oliver empiece a sentirse atraído por una compañera de trabajo que le adula, de la misma forma que el psiquiatra de Irena comienza a sentirse interesado, físicamente hablando, por su paciente, no ayuda a mejorar la situación...


Muchas veces los referentes cinematográficos, esas películas consideradas de vital importancia en la historia del cine por (casi) todo el mundo, surgen debido a que por un bajo presupuesto se tenga que optar por otros métodos que, en conjunto con otros tantos, dan lugar a una cinta de calidad indiscutible y, dicho sea de paso, inigualable. Posteriores películas a la presente, como "Tiburón", así lo demuestran. El caso de "La mujer pantera" es similar al del film que dirigiría Spielberg décadas después.

A día de hoy, el productor Val Lewton es considerado un genio. Los motivos no son pocos ya que, entre otras cosas, consiguió salvar a la RKO de la quiebra, además de reflotar con sus innovadoras ideas un género que empezaba a aburrir bastante, llevándolo por caminos distintos a lo ya visto hasta entonces. Colaborando activamente con guionistas y directores de las películas que producía, este hombre permitía que toda persona inmiscuida en el proceso de creación de un film aportara ideas que podrían mejorar el resultado final.

Los altos cargos de la RKO le dieron el cargo de productor de los films de serie B del estudio, producciones que no podían sobrepasar los 150.000 $ de presupuesto, y cuyos argumentos serían propios de una película de terror fantástico, como con las que había triunfado la Universal en la década anterior. Dicho de otro modo, la RKO pretendía emular, diez años después, el éxito que tuvo la Universal con sus criaturas. Pero Val Lewton tenía otros planes; planes mejores de cara al futuro de la empresa. De hecho, el título original del film, que hacía alusión a una mujer que sufría una metamorfosis en pantera, le pareció tan ridículo que apunto estuvo de declinar la oferta de producirlo. Sin embargo, finalmente, ante la falta de medios, tuvo la genial idea de darle a dicho título un significado más metafórico, así que junto al director Jacques Tourneur aprovecharían dicha carencia presupuestaria para hacer de "La mujer pantera" un film de calidad, que pareciera incluso de primera categoría en vez de una producción de serie B, que es lo que era en realidad.

El truco fue impregnar las distintas escenas de un tono sombrío y oscuro, ensombreciendo gran parte de los escenarios con contraluces y negros densos que suplían la falta de medios, mostrando lo que se tenía que mostrar con gran efectividad. Además, se reciclaron algunos escenarios de otras grandes producciones de la compañía.


Según avanza el metraje, a medida que el amor entre los dos protagonistas se va apagando, vemos una mayor presencia de las sombras, transmitiendo al espectador una atmósfera opresiva, perturbadora e inquietante. Pero dichos sentimientos por parte del espectador no sólo son debidos a la magnífica puesta en escena, sino también a la parte sonora, a cargo de Roy Webb, la cual se adapta perfectamente a las escenas que se nos muestran transmitiendo, gracias a los silencios, a los sonidos repentinos, etc., verdadera inquietud.

Hay escenas, protagonizadas por el mismo personaje (la amante de Oliver), como la de la piscina y la de su avance por una calle silenciosa envuelta en la penumbra, que aunque hoy en día hayan perdido efectividad, dado que estamos más que acostumbrados a este tipo de recurso, en su día debieron dar auténtico pavor, amén de un gran número de sustos.

Y sí, efectivamente, el recurso de hacer que el espectador centre toda su atención en algo que no ve, pero que sí oye, algo que parece residir en lo que tememos, en la oscuridad, en lo desconocido, para que luego resulte ser algo insignificante, sea un gato o el sonido del viento agitando los árboles, se ha usado hasta tal punto que es imposible que, hoy en día, alguien que se haya visto unas cuantas películas de terror contemporáneo sienta la misma inquietud que sintieron en 1942 miles de personas por todo el mundo al ver "La mujer pantera".

Multitud de películas, a lo largo de las décadas, han tomado este recurso cinematográfico. De hecho, es raro no ver una producción de terror que no se sirva de este método consistente en inquietar al espectador ante algo que no ve, pero que sabe que esta ahí, para luego asustarle de repente.

Val Lewton y Jacques Tourneur eran conscientes de que conceptos como el miedo y el mal son algo abstracto, algo que ni se palpa ni se ve, y a lo que sólo en nuestra mente damos cierta forma. Los monstruos fantásticos de la Universal, manifestaciones físicas de esos miedos, ya no perturbaban en absoluto, y aún tendría que pasar una década más para que la productora británica Hammer recuperara los mitos en los que se basaban dándoles una revisión cuyo terror residía en un mayor uso de lo explícito. Por eso muchos aficionados a este tipo de cine, entre los que yo me incluyo, consideran a Lewton un genio, por haber sido capaz de transmitir, por medio del formato cinematográfico, el terror que todos sentimos hacia lo desconocido, hacia lo que no se ve, hacia lo que, en realidad, no tiene forma.


Otros elementos en "La mujer pantera" hicieron posible esta exaltación del terror inherente al ser humano. La historia se desarrolla en América, en el país en donde se estrenó por primera vez el film (y en donde tuvo tanto éxito que estuvo, ni más ni menos, que trece semanas en cartelera como la película más taquillera), y la joven protagonista, Irena, encarnada magistralmente por Simone Simon, es una mujer venida del Este, de Europa, de un continente en donde, en esa época, se estaba librando una sangrienta guerra. Un lugar de donde provenían multitud de leyendas como la que ella cuenta de las mujeres pantera; leyenda que, sumada a las omnipresentes imágenes de felinos (los gatos que se muestran agresivos ante la presencia de Irena, las panteras del zoológico, los dibujos y estatuas en el apartamento de Irena de este animal, etc.) hace que el espectador se imagine el mal, lo que le inquieta, lo que no ve, como si éste tuviese forma de fiera.


El hecho de que el film fusione géneros tan dispares como el romance y el terror hace que una parte de nosotros se sitúe a medio camino entre lo real y lo ficticio, sin saber cuánto hay de realidad y cuánto de fantasía. El espectador presencia todos los miedos del personaje en el que se centra la acción, sin saber exactamente qué es real y qué es fruto de su imaginación. Estamos, pues, ante uno de los primeros thrillers psicológicos de la historia del cine; aunque, en este caso, bien podría ser considerado un prototipo a dicho subgénero.

Una de las cosas por las que más me gusta "La mujer pantera" es por sus múltiples lecturas, así como por la incógnita que nos hace preguntarnos si la protagonista se transforma en pantera como ella dice o si, por el contrario, dicha afirmación es una ridícula justificación derivada de sus miedos y paranoias hacia la represión e inseguridad sexual que siente. Sólo al final, con un giro argumental impuesto por los superiores de Lewton, que, desgraciadamente, hace que la película no se merezca un rotundo e indiscutible sobresaliente, sabemos la verdad.


En fin, una gran película, totalmente imprescindible si se habla de historia del cine de terror. Quizás a muchos no les guste por su ritmo, algo lento, no lo voy a negar; pero, analizándola en profundidad al mismo tiempo que uno disfruta su visionado, es inevitable que a uno le encante.

Valoración pesonal: 9/10.

7 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

La tengo pendiente. Eso sí, el remake me gustó mucho.

Krueger dijo...

Excelente, justamente la volví a ver hace un par de semanas y es alucinante. Si Jacques Torneur se hubiera manejado con los presupuestos de la Serie A, estaria en el pedestal al lado de Hitchcock.

Raül Calvo dijo...

El año pasado la editorial Valdemar publicó una antología llamada La cabeza de la Gorgona y Otras Transformaciones Terroríficas que incluye un relato de Val Lewton sobre unos cazadores que vana a cazar una mujer pantera que sirvió de inspiración para este film.

En mi blog hice una entrada dedicada a todas las pelis de la mujer pantera no hace mucho. No recuerdo si mencioné que, irónicamente, parte de la efectividad de estas películas radicaba en que a Lewton y Tourneur no les gustaban las películas de terror que se habían hecho hasta entonces.

Eso sí, por la época en que fue hecha (y el relato en que se basa) dudo que fuera intencionado crear ambigüedad respecto a si la protagonista realmente se transforma en pantera. Aunque en el 46 sí que pasaría algo parecido argumentalmente en She-wolf of London.

Javier Simpson dijo...

Cuánto hacen a veces los sonidos por este tipo de cine! Me acuerdo que sí tenía ese misterio psicológico que producía una confusión que daba una atmósfera muy lograda. Un peliculón sin duda el de Tourner como otras de este género que hizo; sin ir más lejos una que tengo ahí que la vi hace meses: Yo anduve con un zombie. Lo del ritmo a mí no me preocupa en absoluto porque en este caso no produce ningún sopor.

Muy buena entrada, Roy. Un saludo y hasta la próxima.

El Tipo de la Brocha dijo...

A mí el final me gusta, aunque un desenlace menos sobrenatural también hubiera servido.

Einer dijo...

Parece que soy de los pocos a los que no les gusta nada esta película.
Prefiero los siguientes trabajos de Tourneur.

Roy D. Mustang dijo...

@Dr. Gonzo: pues fíjate tú, el remake yo no lo he visto.

@Krueger: eso sin duda.

@Raül: me acabo de leer hace pocos tu artículo, y mira por donde que lo del remake ha sido una sorpresa para mí. No sabía ni que existía.

@Javier: de la película que nombras hablaré muy, pero que muy, pronto. ¡Muchas gracias! A veces temo no hacer justicia a una buena película con lo que escribo de ella jeje.

@El Tipo de la Brocha: uf.. pues a mí fue lo que más me decepcionó de toda la película.

@Einer: bueno, para gustos los colores, como se suele decir jeje. Yo pienso que esta película no suele gustar por su ritmo. Cuando la vi por primera vez, hará muchos años, cuando tenía unos 15 o así, no me gustó (me esperaba una película de una mujer que se transformaba en pantera y atacaba a la gente a diestro y siniestro, ya sabes). Sin embargo, ahora me encanta.